Blog personal de Ángela Beato. Escribo lo que siento. Digo lo que pienso. Procura no tomarme demasiado en serio.

jueves, 11 de mayo de 2017

Ahora toca el spinner

Llegamos tarde a la época de los tamagotchi, pero en casa hay pulseras hechas con pequeñas gomas de colores, Gormitis, Bakugan, un frisbee, cromos de varias ligas, beyblades, tazos, chapas, gogos, yoyós, peonzas, diábolos, canicas, monopatines en miniatura, sky landers, tarjetas de Pokemon, cubos de rubik, cartas de Star Wars, muchas botellas abolladas después de someterlas a tanto water bottle flip challenge… 




Y ahora un spinner. Es lo último. Alguien llevó un artilugio girador de estos al colegio y entró en acción de inmediato el efecto contagio. Mis hijos lo compraron por tres euros (con sus ahorros, que quede claro) en una tienda de chucherías del barrio. Eso fue antes de que se agotaran. Ahora se comenta que hay un mercado negro en el instituto de la zona donde circulan por el doble de precio. Es lo que tiene este barrio, que está plagado de futuros emprendedores con alma de CEO de startup y ganas de dar el pelotazo rapidito.

Aunque lo último de lo último es tunear tu spinner. Mi hijo, devorador de todo tipo de vídeos de Youtube, ha visto algún tutorial para pintarlos y no ha parado hasta montar en la terraza de casa un carajal de campeonato con el propósito de hacer lo propio con el suyo. Pintura en spray, un barreño, guantes, ropa vieja, gafas para proteger los ojos, papel de periódico que cubra las superficies más próximas y algún sistema para colgar el elemento hasta que se seque. "Así de sencillo", nos dijo. No le ha quedado mal -podéis comprobarlo en el vídeo-, y ahora se plantea que quizá podía dedicarse profesionalmente al tema y ofrecer a sus compañeros del colegio spinners únicos y exclusivos a, por ejemplo, 10 euros, para recuperar así la inversión (giradores, pintura y esfuerzo) y espero que también para ‘reparar’ las molestias ocasionadas. Creo que ya ha olvidado su plan de negocio. 

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La mayoría de estos juegos sirven para entretener a los chavales y crear competiciones e intercambios en el entorno escolar. Por ese mismo motivo también suelen generar conflictos en el patio, cuando un juguete desaparece, se rompe, te lo ganan después de una apuesta o alguien se arrepiente de haberlo regalado. Aunque esta última moda del spinner dicen que posee propiedades antiestrés y su uso mejora la concentración, es habitual que los profesores los prohíban en las clases y que se recomiende a las familias que los niños no los lleven al colegio o lo hagan bajo su responsabilidad, pero es raro que no terminen llegando a la escuela al fondo de las mochilas esperando la hora de salir al recreo. 

Cuando yo era pequeña recuerdo se llevaba eso de saltar a la comba o manejar un yoyó, pero lo que estuvo muy de moda, lo que pegó el pelotazo, fueron las tabas. Era un juego de habilidad muy entretenido que se mantuvo varios años como gran atracción en los recreos. Las modas no eran tan efímeras. Ahora el tiempo medio de furor por estos cachivaches no suele llegar al mes. Y a una moda inmediatamente le sigue otra; de hecho una atropella a la anterior, así que preparaos para la siguiente. Tengo curiosidad por saber cuál será y si, como esta, también saltará del patio del colegio a oficinas y bares para arrastrar a los adultos con personalidad adictiva o tendencia a engancharse.

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