Blog personal de Ángela Beato. Escribo lo que siento. Digo lo que pienso. Procura no tomarme demasiado en serio.

lunes, 5 de junio de 2017

Cuando interesarse por la cultura a los 11 está mal visto

La revista Tiempo dedica su última portada a la princesa Leonor con un titular que ha dado mucho que hablar. Parece ser que la niña a sus 11 años lee a Stevenson y Carroll, y le gusta el cine de Kurosawa. Al conocer tales revelaciones, rápidamente el populacho tuitero ha comenzado a competir por ver quién hace la broma más graciosa al respecto. Vale que las películas del japonés Kurosawa a simple vista echan para atrás, o mejor, no se parecen a las que suele demandar la infancia. Pero leer ‘La isla del tesoro’ o ‘Alicia en el país de las maravillas’ es lo mínimo que se espera de un niño que se inicia en la literatura. Así que tampoco es para tanto. Resulta que criticamos que los niños quieran ser youtubers, que se tiren todo el día colgados de la Play, o que las niñas den el salto de ñoñas a lobas en un clic, pero un día encontramos un ejemplo de lo que deberíamos considerar admirable y también tiramos piedras.


Los niños son lo que ven en casa, lo que maman de sus padres, lo que les inculcan sus mayores; si a unos niños desde pequeños les lees cuentos antes de dormir, les llevas a la biblioteca, les animas a elegir un libro para su cumpleaños y a que te cuenten qué les ha parecido, probablemente crearás en ellos un hábito que durará toda su vida. Si en una casa hay gusto por el cine, se establece la costumbre de ver películas con frecuencia, de todo tipo y estilo, y se comentan entre todos, los pequeños de la casa considerarán un hábito más el de ver cine. Lo mismo ocurrirá si desde su más tierna infancia visitan museos y exposiciones o les llevas a conciertos. Está en manos de quienes educan a esos mocosos que evolucionen hacia más o menos becerros a través de la cultura. Cierto es que algunas veces el crío te sale poco motivado, con una vida interior a la que te cuesta acceder y que ni chantajeándole consigues sembrar nada en él. Pero entonces lo que hay que cuestionarse es si la estrategia que estás utilizando con él es la adecuada o debes replanteártela. 

En cualquier caso, a todos aquellos que se mofan públicamente de esa niña para, de paso, atacar a la madre a la que -imagino- atribuyen los ramalazos culturetas de la criatura, debería darles vergüenza. Mejor, lean a Stevenson y Carroll, vean ‘Dersu Uzala’ (El cazador) y entonces, al menos, ya estarán en igualdad de condiciones. 



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