Blog personal de Ángela Beato. Escribo lo que siento. Digo lo que pienso. Procura no tomarme demasiado en serio.

domingo, 31 de mayo de 2026

Cuidado con lo que le pides a la IA

Hace meses que no vuelco por aquí mis pensamientos porque la vida me arrastra y nunca encuentro el momento. Pero hoy me he obligado a romper esta sequía sermonera motivada por un caso que se ha conocido esta semana y que me da la impresión de que no ha encontrado la suficiente repercusión, al menos una difusión a la altura de su trascendencia. Tiene que ver con la inteligencia artificial y con la poca o nula conciencia de los usuarios sobre cómo funciona en realidad.

Voy al grano. El Ayuntamiento de San Martín de la Vega, un municipio de la Comunidad de Madrid, publicitó su Feria del Libro de este año con un cartel que mostraba una ilustración en la que se veía en primer plano la estructura de un libro abierto que simulaba ser una puerta de acceso al Parque V Centenario y Pasillo Verde del municipio, espacio donde se desplegaron las casetas el fin de semana pasado. 

La imagen se completaba con siluetas de vecinos visitando la feria y, al fondo, una fuente reconocible del municipio. Un cartel colorido y original, al menos a simple vista, para el común de los mortales. Porque quienes están metidos en el mundillo de la ilustración reconocieron rápidamente similitudes con el cartel de la Feria del Libro de Valencia del año pasado, una obra, para más inri, del dibujante Paco Roca, autor de célebres historias como ‘Arrugas’ o ‘La casa’, que ha compartido ambas obras con la frase “¿Qué es IA? IA eres tú... Pero sin cobrar”. Juzgad vosotros mismos si hay o no similitudes.



Conocido el escandalazo, al Ayuntamiento no le quedó otra que retirar la imagen y pedir disculpas públicamente.



Este episodio me provoca dos reflexiones. Por un lado, me gustaría que sirviera para que los usuarios entendieran que cuando recurren a la IA generativa para que realice algún trabajo “original”, será todo menos eso. Esta tecnología se limita a rastrear su potente base de datos integrada por trabajos ya existentes y, según lo que se le pida, copiar o reproducir algo previamente creado por alguien, por lo general, un ser humano, saltándose a la torera los derechos de autor. Al final, la IA actúa como un parásito que se alimenta del esfuerzo ajeno por indicación, lo que es peor, de otro ser humano con pocas ganas de darle a la cabeza. Que nadie se engañe.

La segunda reflexión tiene que ver con esa peligrosa costumbre que han adoptado los Ayuntamientos y administraciones públicas en general de ahorrarse el gasto de un creativo profesional encargándole la cartelería institucional a alguien de la plantilla, ya sea del propio Gabinete de Comunicación o a cualquiera dentro de la corporación que destaque mínimamente en el manejo de Internet, aunque no tenga las nociones mínimas de lo que requiere ese proceso artístico. Hubo un tiempo en que había concursos a los que se presentaban grandes profesionales para elegir el mejor cartel anunciador de este tipo de eventos. Pero, con la llegada de la IA, algún listo debió pensar que mantener esa buena costumbre era tirar el dinero público.

En su denuncia, Paco Roca trasladó que era socio de Vegap, una entidad de gestión colectiva de derechos de Propiedad Intelectual de los artistas plásticos, y que dejaba en sus manos cualquier acción que se pudiera emprender. En cualquier caso, estaría en su derecho y no sorprendería a nadie que demandara al Ayuntamiento.

Api Madrid, la Asociación de Profesionales de la Ilustración de Madrid, también se hizo eco de la retirada del cartel tras el escándalo y recordó que “el plagio no sólo es un acto deshonesto, sino que constituye un delito y está sancionado por el Código Penal, ya que vulnera los derechos de propiedad intelectual y atenta contra el derecho moral y económico del autor por el uso de su obra”.

Apuntaba también que “el Ayuntamiento de San Martín de la Vega, como institución pública, es conocedor del código de buenas prácticas sobre el uso de la IA que emitió el Ministerio de Cultura en 2021. Y sin embargo, en lugar de contratar a un ilustrador o sacar el cartel a concurso, escogió hacer uso de la IA y ahora tendrá que hacer frente a la demanda por plagio interpuesta por el autor. Una vez más, lo barato sale caro”.

Nada más que añadir.

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