Blog personal de Ángela Beato. Escribo lo que siento. Digo lo que pienso. Procura no tomarme demasiado en serio.

Mostrando entradas con la etiqueta diminutivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta diminutivo. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de febrero de 2025

Cuando el diminutivo no suaviza el golpe

Hace unas semanas fui a mi médica de familia para consultarle sobre unos chasquidos que suenan en mi columna cuando me doblo y un dolor lumbar que me despierta en medio de la noche y va desapareciendo al levantarme y reanudar la actividad física. Nada más describirle los síntomas, sin necesidad de hacerme prueba alguna ni recomendar ningún análisis, emitió un diagnóstico claro y contundente: “Estás viejita”, me dijo.


En aquel momento pensé que, si lo que pretendía empleando el diminutivo era suavizar el golpe, no lo había conseguido. Y caí en la cuenta de todas las veces que usamos diminutivos para restarle importancia a una situación. Para engañarnos o engañar sobre la gravedad de algo. Pensando que así somos más diplomáticos y vamos a resultar menos impertinentes. Pero ya os digo que nada de esto funciona.

Si a un chaval que mide 1,50 le dices que es ‘bajito’ le va a fastidiar lo mismo que si le llamas enano. Si a una chica con sobrepeso le dices que está un poco ‘gordita’, ten por seguro que la vas a hundir en la miseria igual que si la calificaras de ballena. Denominar ‘arruguitas’ a los pliegues de la piel o ‘barriguita’ a un vientre prominente de cualquiera que no seas tú es un atrevimiento innecesario que a ti no te va a reportar nada más que la antipatía de la diana de tus comentarios y a ella le va a hacer pasar un mal rato. De modo que deberíamos evitar juzgar o verbalizar nuestras opiniones sobre el físico de los demás, sea o no con diminutivos.

Hay otros muchos ejemplos de ‘ito-ita’ que empleamos de manera habitual para normalizar hábitos poco saludables, aunque la realidad es tozuda. Puede que cuando vamos a tomar unas ‘cañitas’ o un ‘vinito’, no queramos pensar en que estamos enchufándole tóxicos a nuestro organismo. Pedir unas ‘patatitas’ de aperitivo o un ‘heladito’ de postre no enmascarará los efectos negativos para la salud de estos productos como alimentos procesados. Podremos darle unas caladas a un ‘porrito’, pero el diminutivo no borrará el hecho de que estamos consumiendo droga. Como el ‘piquito’ de Luis Rubiales a Jennifer Hermoso fue un beso no consentido, por mucho que él siga pensando que no tuvo ninguna importancia.