Blog personal de Ángela Beato. Escribo lo que siento. Digo lo que pienso. Procura no tomarme demasiado en serio.

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miércoles, 31 de agosto de 2016

Por qué NO puede haber unas terceras elecciones el 25 de diciembre

Escribo esto mientras espero el momento de la primera votación en la sesión de investidura como presidente de Mariano Rajoy. Como podréis suponer, no es que tenga ganas de emociones fuertes, porque el resultado es más que previsible. Antes de los discursos algo se barruntaba, pero a lo largo de las réplicas y contrarréplicas el NO ha quedado meridiano. El candidato popular no va a conseguir más apoyos que aquellos con los que ya contaba antes de llegar a la Carrera de San Jerónimo. La sombra de unas terceras elecciones se cierne sobre nosotros, y lo peor es que cumpliendo los plazos, si en los próximos dos meses nadie logra investirse presidente, la nueva cita electoral sería el 25 de diciembre. Con eso están jugando unos y otros, con echarse en cara el día de Navidad. Y parecen no darse cuenta de que ese escenario es imposible, por varias razones:

-Los centros comerciales que abren todos los días del año, incluso domingos y fiestas de guardar, solo cierran cuatro días señalados: el 1 de mayo (día del trabajo), el 25 de diciembre (Navidad), y el 1 (Año Nuevo) y el 6 de enero (día de Reyes). Esos días no intentéis buscar un Carrefour, Corte Inglés o Primark abierto. Así que abrir colegios electorales va contra natura.

-Sólo hay tres días en los que oficialmente no se editan periódicos: el Sábado Santo (Semana Santa), el 25 de Diciembre (Navidad) y el 1 de Enero (Año Nuevo). Las tradiciones son las tradiciones.

-En los servicios básicos, hospitales, cuerpos de seguridad, emisoras de radio, por ejemplo, se trabaja bajo mínimos y hay puñaladas por librarse de hacer guardia en días como el 25, y eso que por norma hay gratificación extra.

-El 25 de diciembre es obligado pasar el trámite de comer con suegros y/o cuñados –eso si has sobrevivido a la cena de la víspera-, algo a lo que deberían renunciar quienes fueran tocados con la barita mágica del sorteo para formar mesas electorales, alrededor de medio millón de personas, entre titulares y suplentes. Siempre hay gente que odia la Navidad y las comidas familiares, sería cosa de buscar voluntarios en ese sector de la población.

-Hablando de estas fechas, no sé si Correos estaría preparado para recibir la avalancha de peticiones de voto por correo de los ciudadanos que no estarán el 25 en el lugar donde están empadronados porque tienen la mala costumbre de volver a casa por Navidad, como el turrón.

-No hay más que ver el buen color de los parlamentarios para saber que todos o la mayoría han disfrutado de algún día de playa, a pesar de haber empezado a trabajar hace nada y no haber conseguido aún su primer objetivo laboral. ¿Quién se va a creer que se arriesgarán a tener que prescindir de sus vacaciones navideñas?

En resumen, vale que nos estén tomando el pelo mientras cada uno libra su propia batalla y pelea por salvar su propio culo, pero no imaginan la factura que les va a pasar a todos los partidos -de la vieja y la nueva política-, si insisten en mantener su cerrazón y nos conducen irremisiblemente al 25 de diciembre. Me extraña que haya tanta resignación general y que solo haya surgido algún movimiento objetor totalmente anecdótico. 

Por todo esto, porque lo saben bien, porque ellos mismos son conscientes de que es imposible votar en Navidad, me atrevo a aventurar que habrá gobierno antes de que se acabe el plazo de dos meses que marca la Constitución. A lo que no me arriesgo es a vaticinar de qué color será. Tantos meses de espera me están haciendo daltónica.

miércoles, 3 de febrero de 2016

¡Leña el mono! Lo que dice el horóscopo chino de las negociaciones para formar gobierno

Soy muy mala con los vaticinios, pero tengo pálpitos a punta pala. A pesar de que Pedro Sánchez se transfiguró en Obama en cuanto el Rey le encargó que intentara formar gobierno y ofreció su mejor cara de candidato en una modélica rueda de prensa -dirigiéndose a los periodistas por su nombre y aceptando todo tipo de preguntas-, yo no veo las cosas nada claras.

Sospecho que lo que nos espera es un mes frenético política e informativamente hablando. Para empezar, parece que se nos olvida que el partido que ganó las elecciones fue el PP, con 123 escaños. Digan lo que digan. Por mucho que se insista y se repita como un mantra que, en conjunto, son mayoría los españoles que no quieren que siga el PP, lo cierto es que el sistema electoral, de momento, lo que contempla es dar la victoria a la fuerza política que más apoyo ciudadano concita, y es impepinable, nos guste o no, que el partido que ha recibido mayor número de sobres... perdón... mejor mayor número de votos, ha sido el Popular. Ergo... es de justicia -poética- que no descartemos de un plumazo sus posibilidades solo porque no vea todavía claras las cosas e intente evitar el ridículo de quedarse solo en el Congreso. Es una estrategia respetable que a este partido podría funcionarle si, con un giro de fase, cambiara su número 1 para afrontar unas hipotéticas nuevas elecciones. 

¿Por qué va a ser más posible que el PSOE con solo 90 de los 350 diputados que tiene el Congreso sea más capaz de encontrar los apoyos para formar gobierno que el PP? Puede que sea una simple cuestión de actitud. En cualquier caso, a mi siguen sin salirme las cuentas ni termino de ver ese deseado pacto de izquierdas con los 69 de Podemos-mix, sobre todo cuando su código de comunicación durante estas semanas y hasta el último minuto ha sido el de la descalificación y el recelo. No se nos olvide que al PSOE también lo calificaban de casta y representaba el bipartidismo. 

En cuanto a Ciudadanos, bueno, sus 40 no son suficiente para inclinar la balanza a uno u otro lado, tienen que completar un proyecto de varios y no pueden coincidir con Podemos, como ya han insistido los unos y los otros, descartando un gobierno en los que estén presentes ambos partidos cuando ocupan polos opuestos. Habrá que ver quién se tiene que tragar antes el sapo de sus promesas incumplidas y sus "jamases".

Por tanto, mucho me temo que en ese mes que calcula Sánchez, ni con maratones de las tres temporadas de Borgen le va a resultar fácil sacar adelante su proyecto. De modo que yo todavía no descarto una repetición de elecciones para volver a la casilla de salida.


En fin, como quiero que este post de hoy se asiente sobre alguna base científica y no se limite a elucubraciones de una humilde inexperta en el terreno político, he echado mano del horóscopo chino, aprovechando que se aproxima su año nuevo bajo el signo del Mono de fuego, para tratar de arrojar un poco de luz sobre el camino que nos espera. Y la conclusión es realmente fascinante:

Sánchez es RATA; Iglesias es CABALLO; Rajoy y Rivera coinciden: ambos son CABRA, qué casualidad; y Garzón es BUEY. No he profundizado en más líderes porque no es cuestión de agotaros...

Según los expertos en las relaciones interpersonales que se establecen en función del signo del horóscopo chino, las personas nacidas en el año de la Rata (Sánchez) se llevan muy bien con el resto de los signos salvo con el Caballo (Iglesias), con quien tienen una pésima relación, tanto es así que, en caso de unirse, en seguida se producirá una batalla con las peores consecuencias para el segundo. Por su parte la Cabra (Rajoy y Rivera) se lleva estupendamente con sus iguales, pero tiene poca compatibilidad con el Buey (Garzón) porque el primero es terco y el segundo igual de obstinado, con lo cual ninguno va a querer ceder. Por ambientar más el corral de las negociaciones, el Caballo (Iglesias) se caracteriza por su soberbia, su competitividad y por querer siempre ser el mejor. Por último, quienes lanzan predicciones sobre este año del Mono que va a comenzar el 8 de febrero, sostienen que en el ámbito político en general, todos los líderes, presidentes y demás gobernantes que son monos “van a tener éxito en sus políticas y programas de gobierno, porque este es su año”. Lamentablemente, como habéis visto, entre los que se postulan para gobernarnos no hay ningún Mono. Ahí lo dejo.

"Yo voy en serio", remarcó ayer Sánchez. Yo no tanto… y eso que soy Mono y este va a ser mi año.


jueves, 21 de enero de 2016

La mañana y la madre que la parió

Escucho la broma telefónica que le han gastado a Mariano Rajoy desde el programa despertador "El matí i la mare que el va parir" (La mañana y la madre que la parió) de la emisora catalana Radioflaixbac. Ya lo habréis oído porque se han cansado de repetirlo en todas las televisiones. Pero por si no es así, os cuento que han llamado a Moncloa diciendo que Carles Puigdemont quería hablar con el presidente y sorprendentemente les han pasado con él (no quiero ni imaginar el chorreo que le ha tenido que caer a la persona que ha fallado en su papel de filtro). Es entonces cuando un imitador se ha hecho pasar por el recién estrenado mandatario catalán y ha dialogado con el popular sobre la posibilidad de verse y mantener una reunión. Yo me he sentido un poco voyeur en su equivalente auditivo, claro, como si estuviera detrás de una puerta escuchando sin permiso una conversación privada y con la sensación de que en cualquier momento el engañado va a revelar algún dato que le puede dejar en evidencia. 


Escuchar el tono inocente y campechano de Rajoy, sus explicaciones sobre qué día podía ser el más apropiado para verse, dadas las circunstancias, la certeza que mostraba sobre lo dudoso de una próxima investidura, su confesión sobre que tiene “la agenda muy libre”… y, sobre todo, su reacción al saber que había sido víctima de una broma, ni una voz más alta que otra, ningún exabrupto, ni siquiera un colgar el teléfono airado, solo su sencilla frase “esto no es serio”, que define perfectamente la situación… Todo esto -digo- me ha acercado a una persona que hasta ahora me resultaba indiferente y con la que no tenía ninguna sintonía.

Cuando alguien es víctima de un engaño, me inspira ternura. Siempre me pongo del lado de la víctima y en este caso el damnificado es el presidente en funciones. Considero de dudoso gusto recurrir a las bromas telefónicas para animar un programa radiofónico, más cuando el objetivo de la mofa es una autoridad de la altura de un presidente del gobierno. Hay líneas que es mejor no traspasar. Además por broma entiendo algo que te provoca la risa y a mí esta no me ha hecho gracia, más bien me ha dejado preocupada. ¡Qué fácil puede ser conseguir información “sensible” de alguien con poder a través de una simple llamada telefónica!

Somos un país bromista, no hay más que ver twitter. Nos reímos de todo o de casi todo, no olvidemos que de nosotros mismos nos cuesta más reírnos. Juguemos a imaginar. Qué tal si le gastamos una broma a los bromistas, qué tal si alguien se hace pasar por el director de la cadena de radio Radioflaixbac, llama a Carles Pérez, el responsable del programa despertador, y le dice que, tras la ingeniosa broma, está despedido. Y que por el carácter de la fechoría será un despido disciplinario y procedente. Y toda la conversación se graba y se emite en todas las televisiones del país, como está ocurriendo con la de Rajoy. Probablemente durante el tiempo que durara la mentira, supongo que el interesado se sentiría desconcertado, inquieto, incluso indignado, y luego, al destapar el engaño y saber que sería escuchado por todos, como mínimo digo yo que se sentiría algo molesto. Eso sí, apuesto a que el caso no tendría la misma repercusión. Al imitador como mucho le conocen los oyentes del programa en el área de influencia de la emisora, mientras que al presidente, por el cargo que ocupa, le conocen a escala mundial y tiene un nivel de responsabilidad incomparable con el de un locutor de radio.

No es Rajoy el primer pardillo, también el rey don Juan Carlos, Fidel Castro o el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, han sido antes víctimas de este tipo de inocentadas, aunque no estaba tan candente el delicado tema del proceso de autodeterminación catalana.

¿Que para qué ha servido esta broma sin gracia? Pues para que todo el país se haya enterado de que hay una emisora en Cataluña denominada Radioflaixbac, con un programa matinal titulado “La mañana y la madre que la parió”, con un presentador que se llama Carles Pérez. Eso sí, pasar a la posteridad por metérsela doblada al presidente, tampoco es haber inventado la pólvora. Pongamos cada cosa en su justo lugar. En cuanto a Moncloa, seguro que a partir de ahora no va a ser tan fácil llamar y que te pasen con Rajoy. Y más si la llamada procede de la Generalitat.